Cómo cuidar tus uñas después de un servicio
Después de hacerte las uñas, ya sea gel, acrílico o polygel, hay ciertos cuidados que pueden ayudarte muchísimo a que te duren más tiempo. A veces creemos que el gel “se cae cuando se tiene que caer”, pero en realidad la duración depende bastante del trato que le damos en el día a día.
Una de las recomendaciones más importantes es no usar las uñas como si fueran herramientas. Suena obvio, pero muchas veces es el primer hábito que se nos olvida: abrir una lata, raspar una etiqueta, empujar algo con la punta… todo eso va debilitando el material y puede provocar que se levanten antes de tiempo. Lo mejor es acostumbrarse a usar las yemas de los dedos, sobre todo si traes uñas largas o algún diseño más delicado.
También es clave mantener las cutículas hidratadas. Esto sí hace una diferencia enorme. Cuando la piel alrededor de la uña está reseca, es mucho más fácil que el gel se empiece a levantar desde la base. Con solo aplicar aceite para cutícula una vez al día ya ayudas bastante, pero si lo haces mañana y noche, mejor todavía. Es un hábito chiquito que no tarda ni un minuto y mantiene las uñas bonitas por más tiempo.
Algo que conviene evitar es el contacto prolongado con agua caliente. No pasa nada si te bañas o lavas las manos normal, pero cuando se trata de limpiar y estar mucho rato en el agua, ahí sí afecta. El agua caliente suaviza el material y hace que la uña natural se expanda, lo que puede generar desprendimientos. Usar guantes para lavar trastes o hacer limpieza es una solución muy simple y súper útil.
Si en algún momento ves que una uña se levantó un poquito, no la arranques. De verdad, no lo hagas. Aunque se vea tentador, eso arranca capas de tu uña natural y luego la próxima aplicación ya no se adhiere igual. En esos casos lo mejor es limar suavemente la parte levantada para que no se enganche o, si puedes, venir conmigo para arreglarla rápido. Es más fácil corregir un detalle chiquito que reparar todo un desprendimiento.
Y por último, algo que parece pequeño pero es muy importante: respeta el tiempo de retoque. La mayoría de los sistemas duran entre dos y cuatro semanas, dependiendo del crecimiento de cada persona. Aunque sientas que “todavía aguantan”, si las dejas demasiado tiempo pueden quebrarse, levantarse o incluso guardar humedad. Llegar a tiempo al mantenimiento hace que tus uñas se mantengan fuertes, sanas y con un aspecto bonito todo el mes.
Cuidar tus uñas no es complicado, solo es cuestión de pequeños hábitos. Y créeme, cuando los aplicas, la diferencia se nota muchísimo, tanto en la duración como en lo bien que se siguen viendo los diseños. Si en algún momento tienes dudas sobre tu caso, siempre puedo orientarte; la idea es que tus uñas se mantengan lindas y sanas por más tiempo.





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